La Luz de la esperanza


La esperanza ilumina mi camino nuevamente, y luego de varias tormentas y tinieblas descubro que dicha luz la pongo yo, la esperanza puede ser creada voluntariamente y su luz puede iluminar más vidas que la propia. No sé si esto es ley universal o circunstancia del momento, pero decido hacerlo mi propia regla al menos.

Con la esperanza renovada, siento el cariño de Dios en mi piel, en mis respiros, en los colores que entran a mi sistema y en cada evento que ocurre a mi alrededor por pequeño que parezca, desde el suave golpeteo de la brisa en las hojas de algún árbol hasta en las mas impactantes noticias impresas en letras gruesas sobre los periódicos.

Dios es amor y su amor es mi universo. Solo basta abrir los ojos un poco para entender que su amor es interminable, no exige, da. Al mismo tiempo, solo basta cerrar un poco los ojos para dar cabida a la creencia de que se está perdido, dar cabida al miedo de hacer jugarretas con la conciencia, pero descuida, son solo jugarretas… Abre los ojos. Respira. Mira. Todo está bien y nunca ha estado de otro modo.

Es un nuevo momento de cambios, un nuevo ciclo de decisiones un giro más en la eterna espiral de aprendizajes, emociones, deseos y experiencias.

Mi cuerpo ha envejecido, aunque aún me mantengo joven ya no veo al muchacho en el espejo, ahora veo al hombre. Siento nostalgia pero lo acepto, y aún así me comprometo a recobrar la luz juvenil, pues asumo el rol de musa para mis contemporáneos y recobro la exaltación de la juventud. Es simplemente llenar de amor mi cuerpo, alma y mente.
Y me dejo iluminar por la esperanza de que este nuevo sueño se haga realidad. Ya fueron muchos sueños cumplidos, gracias a Dios. Y escribo nuevos renglones en el libro de la vida y preparo mi pluma mágica para escribir en el libro del amor.

La esperanza ilumina mi camino nuevamente y con mi sonrisa ilumino con gran placer las esperanzas de los demás. Construimos un nuevo futuro. Hagámoslo perfecto. Llenémoslo de amor, del amor de Dios.

Inventario de hoy

He sido amado, he sido evadido, he sido idealizado, he sido menospreciado, he sido santo, he sido pecador, he sido bello, he sido feo, he sido perfecto, he sido imperfecto, he subido montañas, he chocado y me he quedado, he visto a Dios, he visto la oscuridad, he probado la miel y he olido la hiel, me he mantenido en el camino del bien y he visto el camino del mal cruzar mi calle. Hay personas que me han considerado alguien importante, he cambiado vidas; hay personas que no me han visto, no me han conocido, a pesar de tenerme junto a ellas. He amado y he idolatrado a personas que me han lastimado. He lastimado sin querer a personas que me han amado. He tenido miedo. He tenido fuerza. He sido exclusivo, he sido inalcanzable. He sido accesible y ligero. Tengo historias de paz, de espiritualidad, y tengo historias de terror y locura. He hablado con ángeles y he hablado con muertos. Tengo huecos en mi corazón y también tengo grandes y sólidos ladrillos en él. Tengo talentos. Tengo límites. Tengo poder. Tengo fe. Tengo libertad. Tengo esperanzas, Tengo depresiones. Tengo amor, aún tengo miedos, pero tengo seguridad. Tengo a Dios. Aunque a veces finjo tener al diablo, siempre, siempre tengo a DIOS.

Hoy me rindo


Hoy me rindo.
Mis huesos ya no soportan el peso, mis músculos ya no resisten la tensión.
Mi alma está cansada de tanto dolor.
Mi mente está aturdida de tanto dar vueltas a los mismos asuntos.
Me rindo.

Quisiera salir de mi, dormir sin mi contexto, desprenderme mi piel y no sufrir mis penas, quiero limpiarme mis temores. Romper mis cascarones y salir de mí mismo. Ser libre. No sufrir.
Los esfuerzos de callar, de no llorar, de mantenerme alto, de sostener a los demás, de seguir con la vista al frente y no dejarme distraer me han dejado agotado. Quiero ser recto pero eso me desgasta. El entorno me rompe, me golpea, me lastima, me hiere. Estoy cansado, estoy realmente agotado de pelear, de luchar contra el mal, contra la pereza, contra el dolor, contra el desorden.
Me rindo.

Hoy voy a dejar que Dios guíe cada paso que doy, Hoy no voy a decidir mis actos, voy a ser, voy a dejar dormir mis pensamientos, mis sentimientos. Hoy voy a entumir mi corazón y me dejaré hipnotizar por las formas de las nubes. Miraré hacia donde nunca he volteado. Hoy voy a tomar la mano de Dios y me voy a acurrucar en su regazo, voy a abrazar su pecho y sentir los latidos de la vida. Hoy solo quiero estar y no ser, hoy no me importa como me veo, ni lo que digo, ni lo que hago. Me importa lo que logro, pero por hoy no lo voy a voltear a ver, no pensaré en ello. Hoy sólo me conectaré con las alturas en mi escafandra y dejaré que el cordón de respiración me indique mis pasos. Hoy solo seguiré instrucciones, hoy no las daré yo. Hoy soy libre. Hoy me dejo ser, Hoy quiero volver a escuchar el susurro de Dios en mis oidos. Quiero volver a sentir el calor de su mano en mi pecho. Quiero ser sostenido por Dios y volar con él. Hoy quiero dejar sanar mis heridas, no las quiero tocar más. Hoy soy libre. Hoy me rindo. Hoy quiero paz.

Hoy, solo por hoy


Hoy no tengo tiempo para descansar, hoy tengo que crecer y ser más fuerte, hoy tengo que enfrentar una vez más mi miedo a perderte (y aún no te tengo). Hoy tengo más amigos y más entrañables. Hoy descubro y comprendo que no importa cuán lejos esté nunca estaré solo. Hoy si quiero tenerte a mi lado. Hoy no soy tan fuerte. Hoy estoy cansado, necesito ser abrazado. Hoy sonrío con placer y esperanza de que la vida me bendecirá. Hoy es un nuevo día lleno de luz y vida. Hoy sopla el refrescante viento y se lleva el aliento estancado y fétido. Hoy es día de pararnos muy temprano y celebrar. Hoy podría tener miedo, pero sé que la vida es un picnic, sé que siempre estoy protegido, no importa nada, y sé de donde soy. Hoy estoy aquí, hoy estás aquí. Hoy no sé si te veré, hoy seré visto y amado. Hoy voy a cambiar. Hoy comenzó hace mucho. Hoy no terminará nunca. Hoy no sé que pasará pero sé a donde me dirijo y sigo caminando con pie firme y sin voltear. Hoy canto, bailo y hago creer. Hoy soy yo. Hoy yo estoy bien. Hoy no es ayer ni mañana. Solo por hoy pienso en mí y me olvido de lo malo. Hoy vivo. Hoy escribo. Hoy pienso. Hoy quiero descansar. Hoy amo y me amo y te amo. Hoy todo está bien. Hoy el planeta gira un poco más, el sol lanza unos rayos más, las aguas se mueven y los vientos soplan de nuevo. Hoy todo es distinto. Hoy todo es igual. Hoy nada es igual. Hoy todo es nada. Hoy todo eres tu. Hoy Dios es todo. Hoy Dios tiene aroma, color, sonido, sabor y textura. Hoy ven conmigo. Hoy veo que todos tienen su propio hoy, y le doy los toques decorativos al mío. Hoy me gusto. Hoy puedo no pensar en mí pero lo hago y puedo no pensar en tí, pero lo hago. Hoy hago lo que quiero y lo que no quiero. Hoy acepto lo que soy y lo que eres. Hoy, solo por hoy. Mañana no sé si exista, porque siempre es hoy. Hoy llámame y dime que me quieres. Hoy te quiero. Hoy solo amor y fuera tristezas, fuera... fuera...

Soy más grande que mi cuarto

No caben mis cosas en mi cuarto, necesito una casa entera tan sólo para mí o recortar mis límites, pues al parecer, mis aditamentos rebasan por mucho mi límite corporal. Resulta que yo no soy solo mi cuerpo, y aunque mi conciencia me impida reconocerlo, la cultura comercial, estética e histórica que he vivido me obliga a hacer mis espacios de cierto modo, a tener siempre a la mano lo mucho que uso, y a ver lo que quiero que me defina, incluidos mis muchos espejos, pues mi apariencia es esencial en mi entorno, además de mi arte, todo lo que crea mi alma, es un monitor de mi existencia en el planeta. Me defino día con día. Me edito, me extiendo como hongo y me hago sinuoso como los ríos, evitando lo que no quiero ni tocar, ni pensar, ni voltear a ver. Me defino cada día y lo que soy no cabe en mi cuarto. Necesito mucho más espacio para guardarme y sentirme realmente pleno, en completo uso de la frase "a mis anchas", que por anchura corporal nunca he sufrido, sino ahora comprendo que soy mucho más que mi cuerpo.

Por mucho tiempo me he alimentado con galletas que dicen "Cómeme", galletas en forma de libros, arte, música, cine, y me han hecho crecer al grado que no quepo en mi cuarto. ¿Será que existe alguna pócima que me haga reducir mi tamaño sin dejar de ser yo mismo? Aunque, la verdad, no sé si quiero tomarla, me gusta me grandeza. Mi extensión, y ahora requiero de una mansión para poder extenderme a gusto. Solo yo, pues mis parientes, amores y amigos que vivan en las suyas, excepto el alma gemela que tanto espero, esa sí tiene su nicho vacío en mi espacio. Tiene su reserva lista para cuando llegue.

Cuando llegue la persona que complete mi ser, tal vez entonces es cuando podré recortar mis extensiones, pues tal vez, no las necesite más. O tal vez (lo que es más probable) tenga que ampliarme el doble, porque si así soy solo una mitad, siendo completo requeriré del doble de espacio. No quepo en mí mismo y mucho menos en mi cuarto, requiero dos tan solo para dormir y una mansión tan solo para caber. No caben mis cosas en mi cuarto, y hoy, con algún nuevo libro, voy a crecer un poco más.

Mis canciones viejas


Las canciones que antes me hacían llorar hoy me suenan a nostalgia, son como fotografías de momentos hermosos de mi vida, me traen a la memoria los tiempos en que su melodía y letra brillaba con intensidad en mi cuerpo, mi mente y en mi garganta. Ahora, ya no brillan igual, pero son gratos souvenirs, recuerdos de antiguas experiencias. Me sorprende la adultez con que ahora las veo, no quisiera, pero me es cómoda, creo que la prefiero... Por primera vez prefiero la adultez a la jovialidad. Pero estas canciones de antaño son parte de mí, y no lo puedo negar. Me doy perfecta cuenta de cómo se ajustan a mi alma. me moldearon a la perfección y fueron la cuña con la que me esculpí ante el mundo antes extraño y amenazante. Interesante resultado, soy alguien nuevo que busca nueva música, me dejo envolver por los nuevos ritmos, pero los antiguos me tocan el corazon de manera inevitable, pues son parte de él.

Vision


Voy a llegar lejos, tengo en mi interior un fuego intenso que desea transformar, no quiero que se apague, debo tocar a la gente, debo hacer revolución, debo crear un nuevo mundo en cada ser. Voy a hacer cosas buenas y cosas deseadas por los demás, voy a hacer cosas magníficas. Estoy en el camino. Ya lo estoy haciendo. La gente, los demás, todos aquellos que no viven en mi interior ya comienzan a ser transformados por mi poder, por mi estilo y mi dicha. Agradezco tanto a Dios que me conceda este poder que cosquillea las almas y llena de fuego los corazones.
La gente necesita combustible para sus corazones y Dios me concede la llama para llenarlos a todos, todos somos uno y puedo ayudar a unirnos.