domingo, 31 de enero de 2010

Gracias Dios


Gracias Dios, por rodearme de tanto amor.
Gracias por permitirme aprender dia con dia nuevas formas de ayudar a mis semejantes.
Gracias por darme inteligencia y sabiduria para entender a todo y todos a mi alrededor.
Gracias por darme una casa, bienestar económico, todos los elementos tecnolgógicos y mucho más.
Gracias por permitirme tener cerca a mi familia y a mis seres queridos.
Gracias por permitirme tener soledad para identificarte en cada silencio.
Gracias por hablar siempre conmigo y decirme cuanto me amas.
Gracias por darme lecciones protegiéndome de cualquier daño.
Gracias por levantarme cuando me caigo y sostenerme cuando estoy desequilibrandome.
Gracias por acompañarme durante mis sueños y enseñarme tantas maravillas de tu creación.
Gracias por escuchar mis peticiones y concederme todo lo que sabiamente has permitido que mis labios y pensamientos emitan.
Gracias por permitirme triunfar en mis proyectos.
Gracias por permitirme llegar cada día más lejos y más alto.
Gracias porque me amas tanto.
Gracias por darme tanta belleza, salud, paz y armonía en mi y en mis entornos.
Gracias por darme el poder de transformar lo que toco en maravillas.
Gracias por llenarme de talentos y de abrirme todas las puertas para que pueda multiplicarlos.
Gracias por permitirme escribir esto y leerlo de nuevo.
Gracias por tu luz.

viernes, 15 de enero de 2010

Planes y deseos


Confundo los planes con los deseos, y aunque es imperioso unirlos, para alcanzar un buen nivel de felicidad, estoy confundiéndolos, pues mis planes se divergen de mis deseos al adaptarse a mi realidad, me explico:
Yo trabajo en una empresa, con un sueldo fijo con atractivos bonos por productividad y en don de puedo desarrollar toda mi creatividad, sin embargo debo siempre ajustarme a las normas de la empresa. Mis deseos residen en un ámbito más elevado, giran alrededor del triunfo sobre la afectación positiva de grandes masas. De aplicación de mi creatividad para divertir, educar, inspirar y de ese modo trascender. Ambos puntos divergen en las normatividades. Las reglas de mi trabajo me impiden cumplir mis deseos, limitándome a fungir como engranaje de otros objetivos, los objetivos de la empresa.

Lo que siento… Tengo una habilidad, bendición, apertura o característica en mi percepción, que personalmente creo que todos tienen pero no aprecian, que es la habilidad de sentir lo que va a ocurrir, presentir, escuchar lo que el universo ve afuera de nuestros pequeños ojos, o lo que se puede explicar como escuchar el pensamiento del universo y conocer sus planes.

Con esta sensación, o “sexto sentido” veo que viene una temporada de tormenta, lo cual no es malo, al contrario, es un enorme movimiento que propicia movimientos, genera flujos donde había estancamientos, despierta la vida adormecida y pone al mundo en alerta. Si no nos preparamos podemos salir lastimados, pero el estar atentos y dispuestos a enfrentarlo agilizará todos nuestros sistemas, ejercitará nuestro cuerpo y alma, nos hará más grandes y fuertes.

¿Y los planes y deseos? Pues con esto sé que cumpliré mis deseos, no sé como, no sé donde. Sé cuando… ahora. Y veo claramente que he confundido mis planes con mis deseos al olvidarme de mis objetivos personales, que son más altos y grandes que los planes, y es ahí en donde mis planes se comienzan a unir de nuevo en aras de alcanzar dichos objetivos…

¿Tú tienes claros tus planes? ¿Tienes y mantienes tus deseos claros? Hazlo. Y procura que sean los mismos. Y otra recomendación. No está de más orientarlos hacia el bien común, eso los hará crecer y prosperar por ley natural.