martes, 27 de enero de 2009

Dulce Rencor - Libre Perdón


Los Rencores son absurdos estorbos que hacen pesada la vida. Pero satisfacen un extraño y oscuro placer de sufrimiento. Parecen propiciados por una gana de venganza, de reclamo, de acusación, es una liberación de las propias culpas, una transferencia de pesar… que se hace más pesada de ese modo, porque al no ser dueños de dicha culpa, solo nos queda cargarla como rencor…

El perdón es la única liberación.

A veces cuesta arrancarse del corazón esa agridulce sensación, porque nació como una reacción al dolor causado por otros (a veces el dolor también nos lo causamos nosotros mismos, ahí la reacción es distinta), y el rencor resulta una miel sobre las heridas.

El rencor es una venda que aprieta y causa escozor, a la larga hace más daño que bien, puede matar al impedir el flujo natural de los ciclos.

El perdón es respirar profundo y exhalar, y luego volver a respirar y exhalar una y otra vez. Hasta que el centro de nuestro ser se llene de la energía suficiente que nos permita ver más allá del punto que duele. Tomar la decisión de quitarse esa piel de dolor, desvestirse en la intimidad del alma y portar una piel nueva, más fuerte, llena de aprendizaje, de crecimiento.

viernes, 2 de enero de 2009

Soy Luz

Soy Luz que ilumina el camino
Soy Luz que atrae a los perdidos
Soy Luz que intenta llegar al infinito
Soy Luz que calienta los corazones
Soy Luz que brilla desde antes de los tiempos
Soy Luz que origina vida
Soy Luz que alimenta los espíritus
Soy Luz que genera abundancia
Soy Luz que sobresale de todas las demás
Soy Luz que unifica todos los brillos, tonos e intensidades.
Soy Luz que abre horizontes
Soy Luz que descubre nuevos Universos
Soy Luz que inspira y remueve los temores
Soy Luz que rebasa todas las barreras
Soy Luz que nunca se acaba
Soy Luz que ama
Soy Luz que permanece
Soy Luz que se extiende
Soy Luz de Dios

Comenzar de nuevo.


¿De dónde sale esta sensación de desasosiego? Tengo miedo de romper el status quo, miedo a lo desconocido, miedo a sufrir, a padecer, pero creo que debo asumirlo y enfrentarlo… si sufro, ni modo, debo buscar hacer lo que sea para evitarlo, y Dios me favorecerá. Al que obra bien, bien le va pues “El que nada debe nada teme”…

Es la pena, el recuerdo, la presencia de una nueva historia que se repite cíclicamente. Y de la que soy testigo, es volver a contar mi historia y tener que acordarme del sufrimiento… “Como el año que fue, otra vez…” Sin embargo debo encontrar mi propia voz en este coro y surgir por mi mismo. Tengo el poder y todos lo ven en mí, excepto yo, pues yo solo vivo adentro de este ser, de este cuerpo, de este contexto, y así observo como otros esperan de mi grandes cosas y sólo falta que ocurran, o que yo las haga ocurrir, más bien…

Aquí estoy viendo cómo debo surgir, haciendo un conteo de los daños a realizar, corazones que se romperán, ideas que revolucionarán y todo por el bien de la independencia y la verdad, de mi verdad. Igualmente sopeso los daños con lo que se construirá: mi fortaleza, poderío, la reconstrucción de mi espiritualidad, de mi independencia, de mi paz. Además ningún daño será real, pues no perderé a ningún ser querido, al contrario, ganaré el respeto de más gente. Veo que no habrá daños reales, este tiempo me favorece. ¡Oportunidad! No hay que dejarla pasar… porque quién sabe cuando haya otra igual… ¡que miedo! ¡Que gran responsabilidad! ¿Que voy a hacer? ¿Cuál es el primer paso a tomar? (Ayúdame Dios a tener sabiduría e inteligencia para no caer y poder crecer)

Acopio mis esperanzas para fortalecerme y llenar el vacío que me resfría por dentro, así puedo generar calor y tal vez iluminar mi entorno como suelo hacerlo, atrayendo como palomillas a la buena suerte, al amor, a la riqueza, al buen trabajo y al éxito… a la felicidad plena.