jueves, 29 de noviembre de 2007

¿Otra vez...? ¡¡Experencia!! ¿Cuando van a apender?




Una llamada telefónica al trabajo... "Se cancela el evento" dice al voz en el auricular... Y vienen a la memoria relativamente fresca los fracasos... las veces que he dicho en voz alta: "lección aprendida"... y lo es para mí. Pero cuando se comparten proyectos con otros, cuando las cosas no dependen de uno sino de varios más... las lecciones personales se convierten en un catálogo de la evolución individual y de la incapacidad personal de transmitir conocimientos... o de la incapacidad de los otros de aprender en experiencia ajena. Es un escaparate de los miedos ajenos y uno de estúpido mete su mano ahí para sacarla llena de frustración y escurriendo amargura.

¿Por qué sigo confiando en las mismas personas que -supuestamente ya aprendí- no tienen la capacidad de retener las lecciones de la vida? no pueden sintetizar ni abstraer de las situaciones el simple y rotundo aprendizaje que cada experiencia da... solo vivien dejándose vivir, pero no aprenden... y ¿por qué carajos sigo confiando en ellos? ¿Por qué no confío en mí mismo y me desapego de ellos? ¿Por qué no aprendo yo mismo esa lección ahora mismo?

Me doy cuenta de que mis apegos están relacionados con el no hacer sentir mal... y me doy cuenta de que sus métodos de manipulación para mantenerme apegado son una mezcla de "si te vas sufro y si me dejas muero"... y vivo infeliz y con culpa de que si me voy alguien se muere... regodeándome en la infelicidad, visualizando el éxito que tienen estas personas al tenerme con ellos, que me quieren de adorno porque soy bonito, porque digo cosas bonitas, porque los inspiro a salir adelante y porque soy para ellos una esperanza de ser buenos... pues no confían en sí mismos... Eso es lo que me mantiene, el placer de ser musa, pero es un placer agridulce... Me quedo maniatado cuando no tengo las herramientas ni el tiempo para arreglar los problemas, conozco perfectamente las soluciones y tengo todo de mi lado siempre para salir adelante, pero espero que los demás hayan aprendido lo mismo que yo de la misma experiencia común, y veo que no... se quedan ignorantes, se vuelven a equivocar... y me molesta estar inmerso o "embarrado" de su fracaso, porque sé que no me corresponde, que mi proceso sería diferente si tuviera más injerencia en la toma de decisiones... Perder es un lujo... La vida ES un RIESGO... y sí, en efecto , sí se puede perder... pero cuando se pierde luego de haber intentado todo, el sabor es rico, es el esfuerzo personal lo que sabe a gloria, el aprendizaje...
Y ¿que va a hacer uno cuando los demás no quieren aprender? porque NO QUIEREN, les da flojera...

No, no, no y no!. Me rehuso a ser parte de esta empresa. No puedo poner mi nombre, mi energía, mi vibra y mis relaciones en manos de un grupo que no aprende, que solo juega a vivir, no vive en realidad, no evoluciona. Me dispongo con mucho gusto y como siempre a ser tutor, a ser "musa" y a guiar, pero no puedo poner un dedo de mi persona en donde hay gente inepta tomando decisiones... porque yo no puedo permitirme justificar ante terceros ineptitudes, yo no deseo ni tengo ni tendré nunca la etiqueta de inepto o fracasado...
No voy a perder mi tiempo justificándolos, no... mejor aprovecho mi tiempo creciendo... mejorando... Hacia arriba y adelante, nunca atrás y menos hacia abajo... ¡EVOLUCIÓN!

"...They won't go when I go.

All those bleeding hearts
with sorrow to impart
were right here from the start
But they won't go when I go

The greed of man will be
far away from me.
And my heart will be free
They won´t go when I go..."
(George Michael)
Y una vez más visualizo el momento de partir, de irme de aquí... Me voy. No puedo quedarme entre las almas que toman la única decisión de regodearse en la inmundicia... No puedo. La mediocridad es para los que no ven más allá de su charco de mugre. Y yo veo desde antes todo el panorama y lo que quiero lograr... estoy perdiendo mi tiempo aquí... ya aprendí bastante y les agradezco su participación en mi aprendizaje... ahora tengo que subir varios escalones.

martes, 20 de noviembre de 2007

¿Replantear la vida?


Ahora me vuelvo a sentar como hacía cuando tenía doce años y veo mi vida desde arriba... Me hago las cuestionantes que toda la humanidad se ha hecho. ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí?... Veo que la vida me ha cuidado y me ha colocado en pedestales, me ha tapado el ardor del sol y me ha cargado para no mojarme con el lodo. En verdad soy el hijo predilecto de Dios, como mi mamá amorosamente me ha hecho creer. Ahora lo compruebo... Sin embargo veo todo lo que me detiene: yo mismo. Me coloco en esa posición neutra, externa de mí, libre de tormentos y deseos y reconozco todas las intenciones ajenas, veo todas las circunstancias que me rodean y descubro todo lo que no veía desde adentro de mi vida. Descubro los peligros y es así como veo mis miedos: como apegos, como dependencias. Mis miedos son dependencias. Cosas que no puedo soltar y sin las cuales me siento perdido... Pero al verlos quiero dejarlo, quiero desapegarme... in-dependizarme... otra vez.

Miro mi vida como el proyecto que alguna vez fué y hago el recuento de los logros y fracasos, descubro todos los caminos que se han abierto frente a mí y que antes no veía ni conocía y al mismo tiempo veo todas las puertas que ya se han cerrado, lugares a donde no puedo ni debo regresar... algunas son personas.

El dolor es una de las partes más determinantes del aprendizaje, sin el cual no se puede aprender del todo. Y al superar el dolor, éste se convierte en gozo, en músculo, en fuerza, en crecimiento, en un nuevo camino. Ahora veo mis dolores... los entiendo. Los padezco y los acepto... Decido no sufrirlos como suelo hacer, pero ahora hay una diferencia... ya no quiero disfrutarlos (antes decidí disfrutarlo todo)... Ahora simplemente no lo quiero... y se genera un temor: temor a doler (no a sufrir, sino a padecer).
El meollo del asunto es que el dolor me distrae de mis objetivos, por eso no lo quiero padecer mas. Pero me enfrento a este dolor y veo que es rico... recuerdo... Caigo en mi archivo de aprendizajes. Despierto de la somnolencia didáctica a la que me he sometido por un par de años para no querer enfrentar... y me veo aquí. Vivo, cuidado, protegido, adolorido pero bien... Sí sirve no enfrentarse... sí sirve porque permite darse tiempo de entenderse a uno mismo. Conocerse antes de romper, limpiar y tirar... Saber quién soy, cómo estoy hecho, qué es lo que se siente... cuál es el umbral, cuál es el aprendizaje y tomar nuevas decisiones sobre este proyecto de persona.

Hoy estoy aquí y veo que quiero llegar al mismo lugar donde quería llegar a los doce años... y todavía puedo... de hecho tengo ya un gran trecho adelantado... Pero estuve en el borde de perder mi rumbo. Estuve en el punto de quedarme parado para siempre... y no.... Dios me da la oportunidad de ver. Estoy en un nodo, un punto intermedio... Puedo tomar muchos nuevos y buenos rumbos... pero decido ir a donde yo me he planteado... Voy hacia allá y no voy a dejar que los miedos me lo impidan.

Crecer duele, no lo debo olvidar, pero no debo regodearme en el dolor.

La única persona que está en esta vida, la que veo, la que huelo, la que saboreo, soy yo... Y muchas personas pueden opinar sobre mi, planificar sobre mi o incluso ejecutar decisiones ajenas sobre mi futuro... pero nada podrá ni deberá afectar mi futuro si no lo deciso yo... y yo decido ser independiente... desapegado de los miedos, insumiso y libre.

Ya casi llego, ya casi... abre el periódico que ahí hablan de mí y bien... ya casi... aquí estoy.